martes, 1 de julio de 2014

Kasandra

Cuando se va un ángel, es difícil describir lo que se siente, la sinrazón golpea mi corazón y martillea mi mente, con miles de porques y noes, Kasandra nos ha dejado, ahora que su vida iba a dar un giro, ahora que alguien había visto en ella la gran belleza que abarcaba su corazón, como siempre digo no era un galgo era un ángel disfrazado de galgo.

Se que para muchos será un perro más, un chucho sarnoso que les daba asco solo con mirarlo, para mi Kasandra era un belleza que irradiaba paz, una paz infinita que te calma en lo más profundo de tu alma.

Te destrozaron en vida pequeña, te maltrataron y cuando ya dejaste de servirles te abandonaron a tu suerte como tantos y tantos, tu vida por fin iba a cambiar; que pena que no hayas conocido un buen sofá, una mano amiga que te saque a pasear todos los días, un humano que te besará el hocico y supiera y reconociera todas y cada una de tus cicatrices, que pena que no hayas descubierto lo que es dormir tranquila, lo que es no mendigar un mendrugo de pan duro, en este mundo solo has conocido maldad.

Lo único que me reconforta es saber que tus últimos días no acabaron colgando de un árbol, ni en el arcén de una carretera, tus último días aunque muy malita tuviste a alguien a tu lado, que te mimaba y te susurraba cosas bonitas en el oído que te explicaba como iba a ser tu vida cuando salieras del hospital y tu soñabas con que eso fuera así y movías timidamente tu rabito aún sabiendo que de esa noche no pasarías.

Descansa en paz pequeña, ojala hubiésemos llegado antes, ojala hubieses sido uno de esos ángeles rescatados y que ahora disfruta de un sitio para dormir y un plato a rebosar, espero que tu sufrimiento no haya sido en vano y tu muerte enseñe que vosotros los galgos sois ÁNGELES.